viernes, 8 de junio de 2012
martes, 29 de mayo de 2012
miércoles, 23 de mayo de 2012
poesías 7
Con
tu mandamiento de amor
sin
más flores que dar que las de hoy
y
con el corazón besado por una lanza
trato
inerme de amarte
roto
como estoy;
muestras
a contraluz solo rasgos desquizoides
sigues
con eso de las ensoñaciones?
con
tus ojos nublados de azul
ruedas
escalones abajo
pasando
por esa larga fila de maleantes,
labios
rozando
la
primera piel de los manantiales
Porqué
empiezas primero por el dolor?
lo
llenas en tus manos
y
me haces la señal
en
efecto, son cruces lo que cuelga del travesaño
del
cielo
y
entre los juncos en flor
abres
pieles
hundes
uña, tarso y metatarso
en
el rosario de flores visceral,
mi
princesita de filigrana
con
los ojos aclarados por los orgasmos
tu
rostro se abre de alucinaciones
y
si pienso en las caricias díscolas
mi
humedad por si sola rezuma de tus poros
y
su aroma a eucalipto
pone
su romance sobre el diván
donde
también está
tu
ternura amanecida
apretada
a mi sentencia lapidaria
que
ha juzgado mis acciones
indebidas
o no, nunca quisiera saberlo,
pero
mías, hechas por inercia
escarbadas
durante la catalepsia
felicidad
post-funeral
Si nuestra sepultura es penar
en las entrañas de lo inmundo
áspero reacciono al festín de
lo macabro
mis poros cavernosos absorben
el suave ámbar
que yace en tus mejillas
muertas
y las hojas secas, pardas,
danzan levemente a lo lejos
esparcidas por el soplo
omnipresente de nuestros sueños difuntos,
de mi furia y tu risa, de
nuestros lamentos
el vino de consagración lo
bebo de tu húmeda y cálida intimidad
tu aliento de vil engaño me
embriaga
y tus besos lascivos sacian
mis ansias
te amo más cuando tus obscuros
ojos selváticos
se bañan densos del orgasmo
acontecido en tu alma
la lápida de tu faz,
eflorecida por la savia muerta de tus venas,
destella de pureza
mórbida palidez de tu aura
benevolente,
palmo a palmo el descompás de
tu ternura
y la vibración melancólica de
tu sublime canto
penetra en las costras de la
extraña esencia
que se fermenta bajo nuestros
pies,
todo se tiñe de ensueños
purificados
por la gracia de tu discorde
sinfonía, voraz y sutil
acompañada por una infinidad
de liras cascadas
su hilares vibran en frenética
melodía insana
y una copiosa lluvia de
líquido verde-negro retumba con su caída
acompañando cual eco coralino
tus tonos ensoñadores
y llenan todo de infinita paz,
sosiegan mi alma
encerrados, sepultados en esta
inextinguible garita fúnebre
Tu
figura interrumpe lo que en mi visión
es
el brillo del lago en un raro atardecer
más
desnuda que el agua de las fuentes
e
intrépida como tu lengua viperina
cuando
se acerca a mis partes temblorosas
caminas
sobre el resplandor de zafiros líquidos
te
recuestas sobre el manto de estelas
y
giras como áspid sobre su presa
los
chorros que levantas caen sobre tu cuerpo
y
resbalan por tus túmulos
como
lágrimas entre resuellos,
y
con todos tus labios entreabiertos
eres
los mismo que la flor, el excremento
o
el cadáver
que
mana su aroma a los buitres
sí,
eres como las flores que al alba se abren hermosamente
como
un cruel epitafio... que se estira sobre la lápida
danhysick
domingo, 6 de mayo de 2012
poesías 6
La pobre
manera con que su tapado
quedó sobre
la arena
mal
disimulando la inocencia de sus bucles
a mí, el
indómito, me hace estremecer
qué suavidad
de sed!
qué alegres
temblores de tu ser
gracias al
repique del corazón,
todo lo
aceptas
sin
reflexionar bendices,
el más leve
frote de los cerezos
suspendidos
sobre tu labio
nos dejaba
con marcas adulzadas en el pubis;
precioso
bocado
de suave
piel, fresco cuello
trigueños
pezones
como dos
estrellas de anís
meciéndose adentro
en la dulce
miel
que he
pintado sobre tu cuerpo
y al igual
que en un fruto de difícil acceso
pretendo
–como un criminal– hundir mis labios
en tus
recodos y pliegues
y provocar un
simún, un alud
de
bendiciones
Mis hojas
preferidas del cedro
que yo impuse
sobre sus pechos
-túmulos de
canela para cuervos-
se han ajado
como un velo;
en su
retirada
la luz
violenta de su mirada
bota al piso
las flores
que bordé en
su cintura,
saco el codo
de su vestido plisado
y por ella
viene un cortejo entre risas de abadesa
la hiena
se la lleva a
través de las puertas de la tristeza
tras ellas
cae
el perfume
masoquista del cielo
Mi corazón
empuja al tuyo
a cada
segundo
pero este no
reacciona
no regresa el
golpe,
mientras
pienso
tratas de
rasguñar los muros, verdad?
tratas de
desprender las láminas de aerosol,
lo consigues…
la noche se
incendia por un instante
y todas las
prisiones se iluminan
los animales
nocturnos detienen su matanza
los animales
lujúricos disfrutan más
lujúricos
Al fondo de
la calma gris
reposa tu
angelical matiz
y a él se postra
la fragancia de lis
mientras el
candelabro de ágata
muestra sobre
el tapiz
tu paisaje en
éxtasis,
tu rostro es
de sutil rubí
y tu perfume
se apega a mí
con núbil
danza
aún en mi
lontananza
Por qué
rechazarte?
si eres
deliciosa, apetitosa
en tiempos
equivocados
las manos te
han confundido con carroña
pero esta
carta
que el viento
lleva en su bolsillo
te delata más
poesía que antes
poetisa
describiendo juegos sexuales
Laceraos
vuestros cuerpos en mi nombre
y bebed, una
de la otra, su exquisita sangre escarlata
con sinfonías
del infierno abrasaría sus cuerpos
y en el
desolado campo
andaríamos
sin rumbo cierto,
lleven sus
labios
hacia el
aliento de cada una
y entréguense
al láudano de sus placeres,
entre uno y
otro sorbo de muerte
su delirio
comulga con el maligno;
dos cisnes se
despedazan
y enrojecen
el lago
Cuando la fatalidad
se ensaña con
nuestras alegrías
y al
buscarlas
o intentar
recogerlas de los campos
nos mancha
las manos el desconsuelo
al corazón
lo aplasta la
miseria
como un
martillazo
y la sangre
sale escupida con violencia
hacia los
anhelos del alma
atrofiándolos
de impotencia,
la
desesperación por una esperanza
vuelven más
siniestros los ciclos del verano
danhysick
lunes, 16 de abril de 2012
poesías 5
En cierta extinción del tiempo
hallé a alguien degollada
aquí, sobre mi regazo
tenía un surco profundo en su brillosa mirada
la sangre le quedó tendida como red de araña sobre el rostro
y debió gritar, por la expresión de sus manos,
mas me dolió que ella incitara
a un cálido beso en la lívida contracción de su garganta
séame válido, por eso, aquí la nequicia de mi espíritu
que me ensañé con su postura de mártir
ya que entre sus brazos coloque mi cuerpo
he hice como si pintara sabores a miel
sobre un campo de cielo en cenizas
y enfilé alfileres sobre su frente
todos juntos brillaban como una aureola
mientras sobre mí se alzaba un vapor frío,
luego me sentí tentado
en dejar expuesto mi rostro
a su sangre ya negruzca adherida a su cabello
que lo besaba… lo besaba con furor,
al declinar en pesadumbre todo lo en ella sufrido
destrencé sus dedos de mi espacio inaudible
y mucho me temo que pronto llegaré a ese lamentable estado
así que, después de haberle cosido la herida
y lavarle sus hombros, le pido
tenga conmigo la gentileza de
con sus uñas de viento azul
escribir acrósticos húmedos en mis labios
Ahora estoy en el sereno desconcierto
con la hermosa sinfonía de tu ser en mi mente
ahora estoy contigo, en este recuerdo
y vuelo de tu mano sobre floraciones de amapolas
a los días de mi desidia vienes como luz nueva
quédate junto a mi aunque sea un breve instante
como aquel abrazo tuyo que me envolvió en una suave alegría
ven acá por un ligero movimiento del sueño aunque sea
es por ti que me embarqué en serenatas de violines y flautas
y en la lluvia de tu semblante mojado y radiante
navego como en azules mantos y celestiales cantos
para ti son estos arpegios de mi mente
y dejo fluir de mi alma este ligero soneto de luz tenue
Preguntáronme, en distante y agradable ocasión,
las orlas primaverales de tus vestidos taciturnos
que a dónde iba con tan elegante andar bajo esa lluvia?
respondí que por allí, a pisar las corolas y sus luces
a morir como un perro, en media vía, de costado
con el cabello sobre los pómulos y los párpados a medio cerrarse
y luego yacer, gracias a la caritativa mano de un disgustado transeúnte,
en una honda y sucia quebrada de los alrededores del día que termina;
y tú, mientras sobre el verde campo perfumado a brisas frescas
te sentabas un poco de lado, sonreías vivamente
y entre que te reías tiernamente
contemplabas la noche que tintineaba indistintamente
en diminutos destellos de plata, y sé que, de vez en cuando,
bajas tu mirada hacia donde me descompongo
bajo la música limpia y clara
que las moscas y mosquitos zumban sobre mis pensamientos
Un peso como de sepulcro
danza en la obscuridad
con el muerto latir de mi corazón
Un peso como de sepulcro
danza en la obscuridad
con el muerto latir de mi corazón
danhysick
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